La guerra cibernética, la violencia en México y la crisis de refugiados han sido tema de grandes producciones

De la guerra cibernética al drama de los refugiados, pasando por los estragos del narcotráfico en México, la cruda realidad está muy presente en esta 66ª Berlinale, con dos documentales en competencia y muchos otros en secciones paralelas.

A menudo relegado como un género menor, Berlín optó este año por dar especial protagonismo al documental, como lo demostró el estreno de Zero Days, un apasionante relato de la guerra en Internet de Estados Unidos e Israel contra Irán.

El director norteamericano Alex Gibney espera que su documental, que compite por el Oso de Oro, genere un debate sobre la guerra subterránea sin bombas ni soldados que se libra en el espacio virtual.

Fuera de competencia, en la sección Forum, consagrada al cine de vanguardia, destacó Tempestad, de Tatiana Huezo: una road-movie que narra la historia de dos mujeres víctimas de la violencia que genera el narcotráfico infiltrado en las estructuras del Estado mexicano.

“En México la violencia está fuera de control, afuera y adentro de las cárceles, no se trata de un caso aislado y es muy importante poder romper el silencio, vernos en el espejo a través del testimonio que vivió una realidad que estamos padeciendo todos”, dijo la realizadora.

Ganador del León de Oro en Venecia en 2013, con un documental sobre habitantes marginales suburbanos de Roma, el italiano Gianfranco Rosi aspira ahora al Oso de Oro y, por lo pronto, ya cosechó muchos aplausos con Fuocoammare (El mar en llamas). Visto desde el punto de vista de la pequeña isla de italiana de Lampedusa, donde los lugareños hacen frente como pueden al fenómeno de los refugiados, el film muestra el drama de miles de personas que buscan entrar ilegalmente a la Unión Europea y la gran cantidad que muere en el intento.

“Pienso que somos todos responsables de esta tragedia, tal vez la más grande que hayamos visto en Europa desde el Holocausto“, dijo Rosi. “Si no hacemos nada, nos convertimos en cómplices”.

Sin voz en off ni comentarios, la película muestra paralelamente a la llegada de los refugiados a la vida de Samuele -un chico de 12 años- de un médico y de un pescador de erizos.

Samuel Bello

Con información de AFP.