El Sumario – Hay algo a lo que todo ser humano ha pensado alguna vez en su vida: “¿qué tal si en el colegio no le caigo bien a nadie?” “¿Mi opinión les parecerá ridícula?” “¿Será que lo invito a salir?” “¿Me aceptarán en este trabajo?”, puede que haya sido en estas u otras ocasiones que ha estado presente algo que se denomina como miedo al rechazo.

El miedo al rechazo se crea en la infancia
El miedo al rechazo se crea en la infancia

Esta emoción se refiere a una exclusión deliberada, que pretende anular toda relación o interacción de forma tajante con una persona que tiende a depender, en algún aspecto, de quien lo rechaza y lo que empeora la situación es que este tipo de rechazo ocurre sin la existencia de alguna razón que lo justifique.

El no ser aceptado es uno de los mayores daños emocionales que puede sufrir una persona y por si fuera poco el cerebro percibe el rechazo de igual forma que el dolor físico, por lo que se puede sentir algunas partes del cuerpo adoloridas. Sus repercusiones suelen adquirir grandes dimensiones porque las personas están conscientes que cuando se rechaza algo, es porque es malo, inservible y lo asumen así, aunque en su caso, eso no sea verdad.

Lamentablemente, la mayoría de las veces, este agravio se realiza en la infancia, por malas prácticas familiares o sociales que infunden complejos, miedos, baja autoestima, entre otras consecuencias.

Quienes son rechazados sufren interiormente
Quienes son rechazados sufren interiormente

Quienes han sido rechazados, generalmente, se rechazan a sí mismos, no son capaces de valorar sus potencialidades, sufren interiormente aunque no lo demuestren claramente, se sienten inseguros, incapaces, cobardes, temerosos, son muy propensos al suicidio, llegan al punto de mentir para conseguir la aceptación de otros y aunque sea a lo que más sienten miedo en el mundo, causan que otros los rechacen de forma inconsciente.

Todos estos motivos, resultan suficientes para no rechazar a la gente, pues aunque no todas las conductas producen agrado, es muy sano aceptar a los demás dejando muy claro que no se aprueban las acciones que tal persona comete. Suma más brindar aceptación y con el paso del tiempo ofrecer herramientas para cambiar comportamientos no deseados.

Asimismo, es recomendable que “los rechazados” compartan sus sentimientos con personas de su estricta confianza o con expertos en la materia, realicen un esfuerzo para determinar si el rechazo que sufrieron fue por sus propios actos o por la interpretación que hizo la otra persona de ellos.

También es obligatorio reconocer y estimarse a sí mismo, sus capacidades, habilidades y destrezas, tener en cuenta que solo viven una vez y que no pueden desperdiciar su tiempo, sueños, deseos por lo que otros piensan de ellos, con esto no se quiere decir que no se valore las críticas de los demás pero que su vida no dependa de ello.

La aceptación es un regalo
La aceptación es un regalo

Y una de las cosas más importantes que deben tener presente quienes fueron o son rechazados es que si no sanan sus heridas correctamente, inevitablemente rechazarán a los demás, quizás a uno de sus hijos o un compañero de trabajo y así infringirán el mismo dolor que ellos padecen a inocentes.

De tal modo, que es muy importante empezar a regalar aceptación, cuidar que cosas o comportamientos se aprueban y verificar cuáles se pueden corregir, para crear una sociedad con personas más sanas.

 

Yisneidy Pérez.