
¿Son los videojuegos un deporte? Esta es una interrogante que ha venido creciendo a lo largo del siglo XXI. Indistintamente de si la respuesta es afirmativa o negativa, lo que sí resulta evidente es que representan una gran industria que está en alza.
La mayor feria de entretenimiento y videojuegos del mundo, la Gamescom, cerró este domingo su edición anual con un récord de visitantes: cerca de 345 mil. Diez mil más que el año pasado.
«Los resultados han superado nuestras expectativas», dijo el jefe de la operadora de la Feria de Colonia (Alemania), Gerald Böse.
Los videojuegos han marcado a las generaciones nacidas entre finales de los 80 y el 2000. El creciente flujo de dinero que maneja la industria ha llevado a escritores de ficción a preferir trabajar en nuevos y alucinantes juegos, antes que en el cine o la televisión.
«La Gamescom confirmó este año su calidad de mayor evento para juegos de computadora y videos en Europa. Es la más importante plataforma de negocios», señaló, por su parte, el gerente de la Federación Alemana de Software Interactivo de Entretenimiento, Maximilian Schenk.
De esta forma, la Gamescom «alcanzó el próximo nivel», y se presentó como el clímax de un año que ha sido especialmente beneficioso para quienes trabajan en el mundo de los controles.
Unas 800 empresas de más de 40 países presentaron sus novedades durante los cinco días de duración de la feria. Además de algunos estrenos de nuevas versiones de juegos de culto, centraron la atención las gafas tridimensionales, la realidad virtual y los eventos de deportes electrónicos.
Los videojuegos cada vez tienen menos de juego.
LS
Con información de dpa.
Fotografía REUTERS/Kai Pfaffenbach.




