El Sumario – El artista colombiano Fernando Botero protagoniza hasta septiembre la nueva exposición de Sotheby’s en Nueva York, donde se resalta su singularidad y la convicción con la que defendía su visión artística.
Durante una presentación a la prensa, Nick Deimel, director de ventas privadas de arte moderno para las Américas en Sotheby’s, explica a EFE que uno de los objetivos de la muestra es «evidenciar» la peculiaridad del pintor y lo convencido que estaba de su arte incluso cuando el público parecía no entenderlo.
«(Botero) aporta un ángulo totalmente nuevo tanto a la historia del arte como a la producción de su época. Es un colorista brillante, algo que también viene de su herencia colombiana y latinoamericana», indica Deimel frente a uno de los cuadros que reposan sobre la pared, ‘La exposición de Botero’.
En él, un grupo de dispares personajes -entre ellos una monja, un empresario, un cardenal y una niña- observan en un museo los cuadros del propio artista. En la parte inferior de cada una de las pinturas, se aprecia un pequeño círculo rojo.
«Cuando una galería pone puntos rojos bajo las piezas significa que esas obras están vendidas», comenta Deimel, señalando además que una de las obras que se representan en el cuadro, ‘El picnic’, también forma parte de esta exposición.
Botero, en diálogo constante con el arte
A través de 37 cuadros, de los cuales diez han sido prestados por la Fundación Fernando Botero, gestionada por sus herederos, la casa hace un recorrido por la trayectoria artística del artista durante su estancia en Nueva York, donde residió desde 1960 hasta 1973.
Desde su hogar en West Village, el «epicentro del arte neoyorquino en ese momento», Botero mantenía «un diálogo constante» con la historia del arte y los trabajos de Cézanne, Van Gogh, El Greco, Rubens y de exponentes del ‘arte pop’ como Roy Lichtenstein o Andy Warhol, explica Deimel.
Pero aunque incorporaba algunas de estas influencias a sus pinturas, «nunca abandonó la figuración»: «Ese fue siempre su lenguaje. Se mantuvo fiel a su visión, aunque abierto a lo que le rodeaba», apunta el experto.
«Su trabajo es muy distinto de lo que se hacía en Nueva York en los años 60, pero en 1961 Dorothy Miller, curadora del Museo de Arte Moderno (MoMa), visitó su estudio y recomendó que la institución adquiriera una obra suya», recuerda Deimel.
De este modo, el MoMa se convirtió en el primer museo estadounidense en comprar una obra de Botero, en concreto una de su serie de la Mona Lisa.
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El Sumario
Con información de EFE Servicios y redes sociales
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