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Ya en etapa culminante expedición al Himalaya

Hace un par de semanas, cuando llegamos a Nepal, pensábamos encontrar un país muy golpeado por el fuerte terremoto que sacudió a la nación en abril, sin embargo, poco a poco, nos dimos cuenta que el ánimo y los deseos de superación habían logrado dibujar una sonrisa en sus habitantes.

Sólo dos días en Katmandú bastaron para ajustar algunos detalles y comenzar a preparar los ascensos que habíamos planificado junto a Assian Trekking, grupo de trabajo o agencia con la que Patricia Taconni alcanzó antes una cumbre muy importante: El Cho Oyu, la sexta montaña más alta del mundo.

Los ascensos en la cordillera Himalaya deben ser, y de hecho son, preparados con tiempo y paciencia, no es posible simplemente llegar y subir; hay que adecuar el cuerpo a los cambios fisiológicos que exige el montañismo; se requiere adecuación a la altura, estudio de las rutas y del estado del tiempo, y -por supuesto- la aproximación al campo base. En el caso del Lobuche estas tareas nos llevaron 10 días antes de intentar alcanzar su cima.

El ascenso comenzó a las 3:00 am hora local. La primera sección de la montaña estuvo complicada, encontrar el camino fue quizás lo más difícil, sobre todo por los cambios que sufrió después del cataclismo natural. Abandonar la comodidad del campo base y encontrarnos con temperaturas inferiores a los 0 grados centígrados fue rudo y agregó complejidad a la tarea de salir de la zona rocosa.

Arribamos al glaciar a eso de las seis de la mañana, encontrando la nieve totalmente congelada, lo que nos ayudó a desplazarnos de manera rápida hasta llegar al hombro final, unos 300 metros de hielo con una pendiente de 70 grados que probaría nuestra fuerza como equipo.

Después de 12 horas, pudimos llegar a la cumbre para disfrutar de una de las vistas más hermosas de toda la cordillera del Himalaya, el tiempo parecía detenerse. En lo personal significó volver a lo más alto junto a Patricia, para juntos celebrar los 10 años del primer ascenso de la mujer venezolana a una montaña de más de 8 mil metros. Ella misma. Qué honor.

Ahora, en este momento, hemos proseguido nuestro camino hacia el Imja Tse, otra montaña de más de 6 mil metros de altura ubicada justo en frente de una de las rutas peligrosas, la pared sur del Lhotse, alcanzada por pocos y que, por cierto, ha cobrado la vida de grandes escaladores como Jerzy Kukuczka en 1989.

Un abrazo desde acá para toda Venezuela, seguiremos en contacto, ya dentro de la etapa final de esta jornada.

Alberto Camardiel

Especial para El Sumario.

Fotografías cortesía de Alberto Camardiel.

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