
El Sumario – A diario en las calles se observa a muchos animales en estado de abandono, buscando entre las bolas de basura algo para comer y poder sobrevivir. La mayoría de las personas muestra rechazo, asco, y puede ser hasta odio en algunos casos, pero no todos son así. Ramón Alemán, residente de Los Samanes en Charallave, estado Miranda, viene desmostrando gran amor y dedicación a las mascotas del sector donde habita.
Alemán, residente de los Valles del Tuy desde hace 24 años, es Técnico Superior Universitario en informática, egresado del Instituto Universitario de Tecnología Venezuela. Se considera a si mismo un adorador de la familia, los animales, respetuoso de la naturaleza y mantiene pasión por la cocina y gusto por «la buena mesa».
El señor Ramón, como cariñosamente se le conoce, explicó la razón por la cual dedica día y noche al cuidado y alimentación de los gatos que se encuentran en la Torre 5 de Los Samanes.
«A mediados de Septiembre de 2015, de regreso a casa de una diligencia en Caracas, en la puerta de entrada principal del edificio, mi esposa y yo encontramos a un gatito negro muy pequeño sentado de cara al sol, con los ojitos casi cerrados que se tambaleaba frágilmente como si estuviera a punto de desmayarse. A pesar de que muchas personas entraban y salían del edificio y de que el gatito se encontraba atravesado en medio del camino, noté que no se espantaba ni hacía nada por huir o apartarse para no ser atropellado o pisado. Solo estaba allí, tratando de mantenerse sentado a punto de desplomarse«.
Después de percatarse del estado del animalito, Ramón Alemán, se preguntó a si mismo por qué nadie hacia nada por el gato y cuestionó la actitud de las demás personas que se encontraban en el lugar.
«¿Qué les pasa a toda esta gente?, ¿qué clase de personas vive aquí?, ¿nadie hace nada?, ¿acaso no importa que muera aquí, delante de todos?, ¿están así todos los gatitos?, ¿qué nos pasó Dios?, ¿cuándo perdimos la bondad, la caridad, la compasión?. ¿Y yo?, ¿he hecho algo?, ¿voy a hacer algo?, ¿puedo hacer algo?».
«Angustiado, con prisa, temeroso por su vida y mucha incertidumbre producto de mi cómoda ignorancia, decidí subirlo a mi casa para que comiera algo, bebiera un poco de agua y descansara un rato en la sombra«, recordó.
Luego que «Bombay», como lo nombró, comiera y descansara, la mascota se acercó hasta los pies de Alemán y mostró su agradecimiento de forma peculiar. «Después de subirlo a casa y lentamente darle de comer y beber, «Bombay», aún débil y tambaleante, me abrazó el zapato con sus dos bracitos y, me gusta decir que, entendí un «Gracias» en sus ojitos y en un «miauuu» muy bajito».
Alemán junto a otra animalista perteneciente a la comunidad de Los Samanes, la señora Doris Belisario, han dedicado mucho de su tiempo para proteger a todos los gatos que se encuentran en la zona, logrando resultados importantes como la adopción de unos cuantos, y su recuperación de enfermedades y estados de desnutrición, las cuales padecían algunos.
Sin la menor duda, existen personas que se preocupan por el bienestar de aquellos que no están en capacidad de cuidar plenamente de si mismos. Doris y Ramón, son héroes sin capa de todos los días.
Krystian Tovar




