
El Sumario – La pesadilla de muchos oficinistas es trabajar cansados. Al margen de la baja de productividad, la falta de sueño está ligada a afectaciones del sistema inmunológico, falta de concentración mental y emocional, además de sensación general de cansancio. En el mundo de la competencia interminable, el trabajo contabilizado en horas no toma en cuenta las necesidades de descanso de la gente.
A medida que muchos procesos y servicios se van automatizando, las empresas ponen más atención en las necesidades del factor humano. Un ejemplo radical de esto es que algunos sitios de trabajo ya están pensando en «salones de siestas«, también llamados «siestarios«, para fomentar una cultura del descanso en el trabajo (o power nap, una siesta energizante de entre 10 y 20 minutos), la cual poco a poco deja de ser vista como tabú.
No se sabe si la idea vino a partir de ver demasiados empleados colapsando frente a sus monitores, pero cuenta con promotores como Arianna Huffington, cofundadora y editora del Huffington Post. El tener que lidiar con redactores y reporteros cuyas jornadas laborales van en estrecha consonancia con el desarrollo de las noticias diarias, resulta en casos de cansancio extremo, largas coberturas nocturnas y plazos rigurosos de entrega. Es por eso que la editora se atreve a hacer una suposición a largo plazo: “La verdad es que puedo prever que en los próximos años los salones de siestas serán tan ubicuos como las salas de conferencias, porque la ciencia es concluyente sobre el valor de la siesta”.
Pero más importante que poner camas cómodas o persianas que bloqueen la luz, es eliminar el estigma de que dormir en el trabajo implica que la persona es perezosa. No lo es, simplemente está cansada, probablemente de trabajar.
Samuel Bello
Con información de Pijamasurf.





