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Un estudio identifica variantes genéticas vinculadas a la pérdida del embarazo

El Sumario – Alrededor de un 15 % de los embarazos reconocidos terminan en aborto espontáneo y muchos más se pierden en las primeras etapas sin que las mujeres se den cuenta. Ahora, un gran estudio identificó variantes genéticas asociadas con un mayor riesgo de aborto.

El trabajo, de investigadores de la Universidad Johns Hopkins, Estados Unidos, y de la Universidad de Copenhague, Dinamarca, está basado en el análisis de 139.416 embriones fecundados ‘in vitro’ de 22.850 parejas de padres biológicos, datos a partir de los cuales se creó un programa informático para encontrar patrones.

Si bien son necesarias más investigaciones para posibles aplicaciones, los hallazgos -centrados en errores en el número de cromosomas y en la meiosis, un proceso de división celular clave en las células sexuales- arrojan nueva luz sobre la reproducción humana y sugieren vías para desarrollar tratamientos que reduzcan el riesgo de pérdida de embarazo.

La pérdida de un embarazo

Menos de la mitad de las concepciones humanas llegan al parto y las anomalías cromosómicas en los embriones son la causa principal. La ciencia sabe desde hace tiempo que la edad materna aumenta este riesgo, pero la contribución de las diferencias genéticas comunes entre individuos ha sido mucho menos clara.

«Este trabajo -publicado en Nature– proporciona la evidencia más clara hasta la fecha de las vías moleculares a través de las cuales surge el riesgo variable de errores cromosómicos en humanos», resume Rajiv McCoy, biólogo computacional de la Universidad Johns Hopkins. Al analizar los datos genéticos, «identificamos variantes comunes en el genoma de la madre que están relacionadas con la precisión con la que los cromosomas se recombinan y se segregan durante la formación del óvulo», explica a EFE el investigador.

Estas variantes se encuentran en genes que los biólogos conocen desde hace tiempo por sus funciones cruciales en la meiosis. Entre los genes identificados está el SMC1B que codifica una proteína que forma parte de la estructura en forma de anillo que rodea y une los cromosomas. Estos anillos son esenciales para la segregación precisa de los cromosomas y tienden a descomponerse a medida que las mujeres envejecen.

La meiosis femenina o división celular necesaria para la reproducción comienza durante el desarrollo fetal, cuando los cromosomas se emparejan y se recombinan. El proceso se detiene entonces durante años, hasta la ovulación y fertilización. Durante esta larga pausa, los problemas en el mecanismo que mantiene unidos los cromosomas pueden hacer que se separen demasiado pronto, lo que da lugar a un recuento cromosómico anormal cuando se reanuda la meiosis. Esta segregación cromosómica incorrecta es una de las principales causas de pérdida temprana del embarazo.

Futuros fármacos

A pesar de los hallazgos, seguirá siendo difícil predecir el riesgo de cada individuo. Y es que las variantes genéticas descritas suelen tener un impacto más reducido en el riesgo de aneuploidía —anomalías en el número de cromosomas— en comparación con la edad materna. No obstante, estos genes son «objetivos prometedores» para desarrollar futuros fármacos.

Una dirección potencial sería desarrollar pequeñas moléculas que ayuden a estabilizar los procesos biológicos que garantizan el emparejamiento cromosómico preciso. Otros enfoques podrían incluir la optimización de las condiciones en las que los óvulos maduran en el laboratorio. «Lo que aportamos es una hoja de ruta científica más clara sobre en qué sistemas moleculares es más importante centrarse», recalca McCoy.

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Con información de EFE Servicios y redes sociales

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