El aburrimiento puede enfermar. Los psicólogos llaman “bore-out” a este fenómeno, que debe su nombre al sustantivo en inglés para el aburrimiento: boredom. El aburrimiento lleva al desgano y al insomnio y puede terminar en una depresión. El bore-out se aplica en gran parte al mundo del trabajo, pero también se ha establecido en muchos ancianos. Y es que la calidad de vida a edad avanzada depende en gran parte de la sensación de ser útil.

“Los síntomas son los mismos que en un burn-out”, explica Ursula Lehr, profesora emérita de psicología y catedrática en gerontología en la Universidad de Heidelberg, en Alemania. Un detonante puede ser que muera la pareja que fue el centro de la vida de una persona durante muchos años, lo que deja un gran vacío. “Esto afecta muchas veces a mujeres de más de 80 años que dejaron de trabajar cuando se casaron y vivieron para sus maridos”. Con la muerte de la pareja, los días pierden la estructura a la que se estaba acostumbrado y se genera una sensación de vacío.

El bore-out no aparece necesariamente a edad avanzada: uno de los momentos más difíciles es la etapa posterior al inicio de la jubilación. “Esto afecta sobre todo a los hombres, que suelen definir su vida a través del trabajo”, afirma la psicóloga Julia Scharnhorst. Los que peor la pasan son los adictos al trabajo, que nunca tuvieron tiempo para hobbies o amigos. Para evitar esto, lo mejor es prepararse.

¿Cómo serán los días como jubilado? ¿Qué actividades se realizarán? ¿Hay conocidos que uno quiere volver a ver? “La jubilación no debería ser vista de ninguna manera como una etapa en la que no hay nada que hacer”, advierte Scharnhorst. Lo mejor es detectar y aprovechar los aspectos positivos de contar con más tiempo.

Los jubilados deberían apostar a los hobbies. El único límite es la propia voluntad. “Muchos tienen muchas ideas acerca de cómo deben ser las personas mayores”, dice Scharnhorst. “Pero lo importante es cómo se quiere vivir, más que cómo se cree que la sociedad considera correcto que uno viva”.

A veces basta con un poco de estructura para salir del agujero mental de los bore-outs. “Leer todos los días el diario”, dice Lehr como ejemplo simple. Quien se anima, puede descubrir un nuevo mundo en Internet. El ciberespacio también ayuda a mantener el contacto con la familia. Y a más de un nieto le puede parecer genial hablar por Skype con su abuelo.

Sin embargo, a veces las actividades y una nueva rutina no logran combatir el bore-out. En esos casos, que pueden llevar a depresiones, es necesaria ayuda psicológica.

AG

Con información de dpa.