El Sumario – Unos pequeños bloques con hongos beneficiosos, desarrollados en Escocia, buscan aumentar la supervivencia de árboles recién plantados, con posibles aplicaciones en terrenos afectados por la sequía y los incendios forestales.
La tecnología es obra de Rhizocore Technologies, una empresa biotecnológica surgida en 2021 de la Universidad de Edimburgo, que cultiva hongos en sus instalaciones de Roslin, cerca de la capital escocesa.
En un ensayo realizado en colaboración con Forestry and Land Scotland (FLS), organismo público encargado de gestionar los bosques nacionales escoceses, sobrevivió el 97 % de los pinos tratados con hongos, frente al 78 % de los no tratados, según los resultados difundidos por la empresa.
Sin embargo, FLS advirtió a EFE de que el ensayo, realizado en Damside, en el centro de Escocia, fue limitado: se compararon 400 árboles tratados y otros 400 sin tratar en dos parcelas dentro de una superficie total de 1,25 hectáreas.
«Es un ámbito nuevo para nosotros y la base de conocimientos y pruebas todavía está desarrollándose», señaló Gareth Waters, responsable de apoyo a la gestión forestal de FLS.
El organismo considera alentadoras las diferencias observadas en suelos de baja fertilidad, pero insiste en que se necesitan ensayos más amplios para confirmar los beneficios.
Un aliado bajo tierra
En un laboratorio de la empresa, Toby Parkes sostiene una seta y una placa de cultivo mientras explica cómo su equipo aísla hongos recogidos en el entorno natural para utilizarlos en nuevas plantaciones.
La empresa incorpora los hongos a pequeños bloques porosos que se colocan junto a las raíces de los árboles jóvenes durante la plantación.
Se trata de hongos micorrícicos, que establecen una relación de beneficio mutuo con los árboles: reciben azúcares de ellos y extienden sus filamentos bajo tierra para captar agua y nutrientes.
«Estos hongos están adaptados para extraer agua y nutrientes del suelo», explicó a EFE Parkes, cofundador y director ejecutivo de Rhizocore, quien destacó que esta asociación puede ayudar a los árboles recién plantados a establecerse.
Emma Craven, micóloga del laboratorio, explicó que el equipo selecciona hongos adaptados a las condiciones de cada terreno.
«Preferimos maximizar las posibilidades de que funcione, de que colonice correctamente el terreno y de que lo que introducimos sea nativo de la zona donde vamos a plantar», indicó a EFE.
Para ello, los investigadores recogen muestras, las aíslan y cultivan en condiciones controladas antes de incorporarlas a los bloques.
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Con información de EFE Servicios
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