Esta modalidad del yoga ayuda a eliminar las toxinas de todo el cuerpo y a ser más flexible debido a la temperatura en la que se practica

Aunque llegó a Estados Unidos desde India en 1973 de la mano de su creador, el yogui Bikram Choudhury y de la de la actriz Shirley McLaine, no fue sino en los últimos años cuando adquirió el furor que tiene hoy.  Sólo en el país de la estrellas cuenta con 600 instituciones certificadas, mientras que cerca de otras 50 se ubican en Canadá, Australia, Chile, México, Inglaterra y España.

La práctica del Bikram Yoga se lleva a cabo en una sesión de 90 minutos en la que se realizan 26 asanas (posiciones) del Hatha Yoga, repetidas en tres series iguales, y dos pranayamas (ejercicios de respiración consciente) repetidos cada uno dos veces a lo largo de la clase.

La diferencia entre estas clases y una de yoga tradicional es que se realiza en un salón acondicionado especialmente para que tenga una temperatura de 40 grados centígrados. Esto permite que el cuerpo esté lo suficientemente caliente como para lograr unos niveles de flexibilidad que, muchas veces, el yoga tradicional no permite sino con mucha práctica.

A través de las posturas que toma del Hatha Yoga, ayuda a eliminar las toxinas de todas las glándulas y órganos del cuerpo, y es capaz de acentuar la irrigación natural del organismo a través del sistema circulatorio con la ayuda del aparato respiratorio. Y la alta temperatura contribuye con el correcto funcionamiento del sistema inmunológico y las células T, ayuda a bajar el colesterol y a tratar la diabetes y las lesiones de espalda y rodillas.

Si quieres practicarlo, sigue estos consejos

Una temperatura de salón tan alta puede descompensar el organismo en la medida en que éste no puede regularse adecuadamente. Por eso se recomienda que el Bikram Yoga no sea practicado por quienes nunca han hecho ningún estilo de yoga, ya que si no se sabe controlar la respiración a temperatura ambiente, a 40 grados centígrados será más difícil.

Si te animas a probar estas clases, utilizar ropa ligera y cómoda, lleva tu propio mat, toma agua antes y después de clase, no ingieras alimentos al menos dos horas antes de comenzar el entrenamiento, y si estás embarazada consulta primero a tu médico.

Con esta práctica sana te sentirás mejor por dentro y por fuera.

EC

Con información de Estética y salud.

Fotografía Gettyimages.