La predilección por un hijo crea traumas y numerosos daños a las mentes de los pequeños no preferidos

El Sumario – ¿Quién puede decir que no arrastra algún trauma en su vida?, muchos podrían asegurar de la boca para afuera, que no poseen ninguno pero la mayoría de las veces las cosas son distintas en el interior de sus mentes. Pues, los entornos (país, vecinos, escuela, familia), en los que nacen, crecen y se desarrollan las personas traen consigo una serie de disfuncionalidades o innumerables elementos que modifican para bien o para mal la salud emocional de los individuos.

De acuerdo a una previa investigación documental, se puede definir un trauma como las consecuencias de un evento con alta intensidad emocional que genera daños permanentes en el funcionamiento de la mente de una persona. Es decir, en algún momento de la vida, un hombre o una mujer puede experimentar una o varias situaciones donde existe un abuso o maltrato a sus emociones, lo que termina por perjudicar el comportamiento racional del sujeto frente a determinadas circunstancias.

Los traumas, generalmente, se forman en la familia
Los traumas, generalmente, se forman en la familia

Los traumas a veces pueden ser identificados con facilidad, otras veces en cambio, están tan internalizados que requieren la ayuda de expertos para ser diagnosticados y tratados por su puesto. Asimismo, en la mayoría de los casos, los traumas se forman en la niñez, específicamente, en la institución que debe preparar física, mental y espiritualmente a un individuo, en la familia.

Esto resulta ser una lamentable paradoja que proviene de la inexperiencia y poca preparación con la que los padres emprenden la formación de una familia, en el caso de que haya sido su decisión propia.

En virtud de esto, dentro los principales traumas creados en la familia, están la sobreprotección, la crítica, el rechazo, el egoísmo, la impaciencia, la disciplina equivocada, el perfeccionismo, la irresponsabilidad y especialmente uno muy común y corrosivo, el favoritismo.

El favoritismo es un acto de brutalidad

Como se presume o conoce, el favoritismo es preferir a una persona. Realmente, en ello no existe nada malo, pues todos pueden sentir una afinidad con alguien que le hace centrar gran parte de su atención, el problema es cuando la predilección hacia al otro lleva a “despreciar, excluir y devaluar a los demás”, según afirma el psicólogo Libardo Carvajal.

Aunque el favoritismo ocurre en la escuela, el trabajo, la universidad, iglesia entre otros, es en el hogar donde causa severas consecuencias. Comúnmente los padres suelen tener, así sea con disimulo; un hijo favorito, lo que crea “resentimientos” hacia el preferido por parte de sus hermanos, quienes “desesperadamente aspiran en convertirse en él para obtener la atención que merecen” señaló el experto.

Los niños rechazados se sienten menospreciados
Los niños rechazados se sienten menospreciados

El o los hijos no favoritos “pasan a ser víctimas del abandono, menospreciados” cuyo pensamiento será que lo bueno que hacen no es valorado y trágicamente “llegarán a la adultez con una gran carga de resentimiento, vergüenza, culpa y heridas que se han ido acumulando con el pasar de los años” explica Carvajal.

El psicólogo afirma que el favoritismo no surge por lo que son o lo que hacen los hijos, cuando un padre o una persona tiene un favorito es por cómo esa persona los hace sentir, pues como es un trauma emocional, primeramente entra en juego lo que esa persona o hijo causa sentimentalmente al papá o a la mamá”

En la mayoría casos, los adultos eligen a un hijo favorito, “porque se les hace difícil desarrollar sus relaciones con otros adultos, especialmente con sus cónyuges”. El doctor detalla que las madres, usualmente, se casan con uno de sus hijos, (Hijo parental) para que la escuche, la acompañe, entre otras cosas, que llevan a su descendiente a ocupar el lugar que el esposo deja vacío y a estar por encima de los demás retoños de la familia.

Los que no son elegidos crecen con resentimientos, mientras que el favorito en algunas oportunidades, se siente más importante que los demás y lastima a sus hermanos con comentarios o acciones hirientes, manifestó el especialista, quien también agregó que alguno de sus niños le diga que hay favoritismo en su familia, debe tener presente lo siguiente:

¿Qué hago si tengo favoritismo?

Escuche a su hijo y si es necesario busque un especialista
Escuche a su hijo y si es necesario busque un especialista

Si desempeña un rol de padre o madre, lo recomendable es no tratar de defenderse y limitarse a escuchar los sentimientos de su hijo, luego se debe reconocer si los mismos son reales o no.

Consecutivamente, hay que preguntarle al pequeño  ¿Qué necesita que usted realice ese momento?, en lugar de decirle que no debería sentirse así, porque restringirá la manifestación de sus emociones, las cuales hablan de su necesidad.

Adicionalmente, los padres deben evaluar su comportamiento en privado y tratar de ser justos, brindar amor y comprensión a todos sus hijos, sin despreciar a ninguno. Pues, el favoritismo es un acto de brutalidad, donde se desprecia al otro.

Por consiguiente, es importante que los adultos entiendan que como todos los seres humanos, sus hijos son distintos, tienen cualidades, potencialidades, sueños, virtudes y defectos diferentes, merecen ser valorados, respetados por igual, lo que los llevará a convertirse en personas sanas y útiles al mundo.

Yisneidy Pérez