Este avance en el futuro podría facilitar el desarrollo de terapias oncológicas

El Sumario – Científicos del Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas (Cnio) lograron eliminar los llamados genes de fusión en ratones utilizando la técnica de edición genética Crispr/Cas9, un avance que en el futuro podría facilitar el desarrollo de terapias oncológicas para eliminar tumores sin afectar a las células sanas.

Los genes de fusión son el resultado de la unión errónea de fragmentos de ADN procedentes de dos genes distintos, una alteración que ocurre por azar en el proceso de división celular.

Si la célula no puede sacar ningún provecho del error, las células portadoras mueren y estos genes son eliminados pero cuando confieren una ventaja de supervivencia, la célula portadora se multiplica y los genes de fusión y las proteínas que codifican se convierten en el evento iniciador de un cáncer.

Ahora, la Unidad de Citogenética Molecular que dirige Sandra Rodríguez-Perales en el Cnio logró eliminar estos genes con Crispr/Cas9.

“Como solo están presentes en células tumorales, los genes de fusión son de gran interés para la comunidad científica, que quiere convertirlos en dianas terapéuticas altamente específicas para que solo actúen sobre el tumor y no produzcan efectos en las células sanas”, apunta la nota.

En este sentido, gracias a la tecnología Crispr, los investigadores pueden dirigirse a secuencias concretas del genoma y, como si estuvieran utilizando unas tijeras moleculares, cortar y pegar fragmentos de ADN y así modificar el genoma de manera controlada.

La célula tumoral se autodestruye

Los expertos del Cnio utilizaron otra aproximación totalmente distinta para inducir que la célula tumoral se autodestruya.

“Nuestra estrategia ha consistido en hacer dos cortes en intrones, regiones no codificantes del gen, localizados a ambos extremos del gen de fusión. De este modo, la célula al intentar reparar por sí sola esas roturas, unirá los extremos cortados produciendo la eliminación completa del gen de fusión que se localiza en medio“, explicó el coautor del trabajo, Raúl Torres-Ruiz.

De esta forma, como este gen es esencial para su supervivencia, la reparación induce automáticamente la muerte de la célula tumoral.

“Estos pasos son indispensables para conocer si nuestra aproximación podría ser trasladable en un futuro a un potencial tratamiento clínico. Además, estudiar si nuestra estrategia, que ya hemos visto que funciona en sarcoma de Ewing y leucemia mieloide crónica, también es efectiva en otros tipos de cáncer causados por genes de fusión y para los que ahora mismo no hay terapias eficaces”, concluyó Torres-Ruiz.

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Gabriela Morales

Con información de medios internacionales y agencias de noticias