El Sumario – Investigadores estadounidenses y británicos analizaron durante casi 50 años dos poblaciones de orcas sedentarias que viven frente a las costas occidentales de Canadá y Estados Unidos.

Tienen datos de 726 ejemplares, incluyendo edad aproximada, sexo, crías, lazos de parentesco con abuelas, bisabuelas y muertes registradas en estas sociedades matriarcales.

La probabilidad de morir de las crías en los dos años siguientes a la muerte de su abuela es hasta 4,5 veces mayor que las jóvenes que la conservan. “Las abuelas parecen desempeñar un papel importante ayudando a sus nietos”, explicó el biólogo Daniel Franks, investigador de la Universidad de York (Reino Unido) y coautor del estudio.

“Las hembras de más edad tienen experiencia en guiar a su familia hacia las zonas donde hay comida y, hemos comprobado que las hembras posreproductivas tienden a hacerlo”, añadió. De hecho, las probabilidades de muerte prematura de las crías huérfanas de abuela se disparan hasta las 6,7 veces más en los años de menor abundancia de salmones.

Entre las poblaciones de orcas sedentarias, los machos suelen vivir unos 30 años, mientras que las hembras alcanzan la madurez sexual a partir de los 10 años, llegando a la menopausia sobre los 40 y aún viven otros 40 años o más, un extra para la supervivencia de su linaje a través de sus nietos.

“Este nuevo trabajo muestra por primera vez que las abuelas posreproductivas aumentan la supervivencia de sus nietos. Este nuevo hallazgo podría explicar por qué las hembras viven tanto tiempo después de que hayan llegado a la senescencia reproductora”, dio a conocer Darren Croft, profesor de conducta animal de la Universidad de Exeter.

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Gabriela Morales

Con información de Agencias