En una carta, el mago expresó que “lo importante es creer que te encuentras a salvo, no respirar profundamente y no realizar ningún movimiento innecesario”

El Sumario – El 6 de agosto del año 1926, el mago, ilusionista y especialista en trucos norteamericano de Hungría, Harry Houdini, realizó su más grande proeza y logró permanecer 91 minutos bajo el agua en un tanque sellado antes de escapar.

Nacido con el nombre de Ehrich Weisz en Budapest, el 24 de marzo de 1874, Houdini se mudó a Wisconsin, Estados Unidos, de muy joven, donde comenzó a ejecutar actos en trapecio. Años después, tomó la decisión de mudarse a Nueva York, lugar en el que adoptó el nombre artístico de Harry Houdini y comenzó su carrera en la que cautivó al público con sus audaces escapes y peligrosos trucos.

Tan imposible e intrigante como pudo haber parecido el truco de aquel día de agosto, Houdini consideraba que servía como un propósito práctico o un ejemplo para los mineros que se encontraban atrapados en pozos con escaso oxígeno.

De esta manera, con el truco, el ilusionista comprendió que la clave o éxito para sus peligrosos actos era el no abrumarse con el miedo cuando una persona enfrenta la falta de oxígeno.

Luego de su increíble truco, el mago comentó en forma de consejo en una carta que envió al doctor W.J. McConnell, un psicólogo de la Oficina de Minas de los EE.UU., quien estaba analizando datos sobre la maximización de la resistencia de los mineros con suministros de oxígeno limitados, que “lo importante es creer que te encuentras a salvo, no respirar profundamente y no realizar ningún movimiento innecesario”.

Sin embargo, la prueba del entierro bajo el agua fue el último gran truco de Houdini, pues la muerte le sorprendió uno meses más tarde, el 31 de octubre de 1926, luego de haberse roto su apéndice.

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Rubén Vásquez

Con información de medios internacionales