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El Sumario – En Galicia se realiza una peculiar procesión conocida como la ‘procesión de las mortajas’, donde voluntariamente algunas personas se meten en ataúdes como un ofrenda a una santa católica, cuyo ritual es considerado una de las tradiciones más antiguas y extrañas del mundo.

Santa Marta es conocida en la religión católica como “la santa de la resurrección”. Los cajones abiertos son el centro del insólito y multitudinario ‘funeral’ de vivos, y recorren las calles del pequeño pueblo, Marta de Ribarteme, al noreste de España.

Seguidamente de cantos religiosos, cinco penitentes de esta población de 4.000 habitantes son transportados para agradecer a Santa Marta, por haber salvado a un ser querido o para pedirle que lo haga.

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Modesto Gómez, un restaurador de 70 años que asiste a la procesión desde que era niño, afirma que no hay nada de siniestro en esta fiesta, aun cuando el permanecer en el féretro puede ser exigente, física y mentalmente.

Declara que “esto es un culto a la vida, personas que en momentos difíciles se han ofrecido a un sacrificio muy importante, que es meterse en una urna”.

Asimismo, según un libro sobre el desfile editado localmente, la procesión de los ataúdes podría remontarse a las cruzadas medievales.

El sociólogo, Carlos Hernández, quien prepara una tesis sobre la procesión, añade que en el pasado las personas adquirían su cajón en vida, cuando tenían los medios o un miembro de su familia se encontraba mal de salud.

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Y cuando los enfermos sobrevivían, “como tenían el ataúd en casa, lo donaban a la parroquia” para ser usado por los más necesitados, agregó Hernández.

Pero no se sabe en qué momento comenzaron a acostarse en ellos. “En el fondo es eso, es el afrontar a la muerte y mirar al mal, para que la que salga vencedora de la fiesta sea la vida“, sugiere el sociólogo.

Astrea Moreno

Con información de agencias