Hasta ahora no se sabía exactamente qué se activa en nuestro órgano más importante cuando introducimos un alimento en la boca y comenzamos a masticarlo. ¿Reacciona igual a los sabores tradicionales que a los nuevos? ¿Su respuesta es la misma en mujeres que en hombres? Un equipo de investigadores curiosos llevó a cabo el primer estudio de Neurociencia realizado en España sobre la comida y las emociones, promovido por Canal Cocina.

El experimento se dividió en dos etapas. En la primera se seleccionaron los alimentos preferidos de los españoles a través de un estudio de mercado. Como ya se sospechaba, el jamón, la tortilla, los guisos tradicionales y el chocolate fueron las comidas elegidas. A este resultado se incorporó un quinto registro, el tartar de salmón, con el objetivo de contrastar la reacción del cerebro ante nuevos sabores. En una segunda etapa se procedió a analizar la respuesta de nuestro cerebro, tanto durante la mera visualización de los alimentos, como en el momento de la ingesta de los mismos.

En lo referido a la tecnología empleada, hizo falta un dispositivo EEG, que a modo de gorro colocado sobre la cabeza, realiza el registro de la actividad neuronal a través de nueve canales o sensores que recogen la actividad cerebral en cada momento. Además, un biosensor en los dedos de la mano, permitió recoger las diferentes variaciones en la dermis y la frecuencia cardíaca del sujeto durante el estudio.

¿Reacciona igual el cerebro de las mujeres que el de los hombres?

Con este experimento se demostró que, en tan solo tres segundos tras probar la comida, el cerebro alcanza los valores máximos de activación emocional, además, cada alimento presenta distintos valores de esa activación, de ahí la preferencia de unos frente a los otros. Cuando las mujeres ven alimentos su cerebro se activa inmediatamente, mientras que el cerebro de ellos es más “exigente” y no responde tan fácilmente, por lo que los hombres necesitan ir un paso más allá y probarlos.

Los investigadores también encontraron que ambos géneros también reaccionan de manera distinta ante sabores nuevos. “El cerebro de los hombres experimentó una activación más intensa con el chocolate y el tartar que cuando los sujetos probaron el jamón, el guiso y la tortilla de patatas. En el caso de las mujeres ocurrió exactamente lo contrario”, explica uno de los autores del estudio, Joaquín Ibáñez.

A lo largo de nuestra vida, cada persona dedica entre siete y ocho años a actividades relacionadas con la comida, y tenemos la suerte de que nos fascina. “Si pruebas el cocido que has comido durante toda la vida en familia, el cerebro va a emocionarse doblemente”, concluye Carlos Cañizares, coordinador de la investigación.

KYL

Con información de Muy Interesante.

Fotografía Gettyimages.

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